Resumen
Durante el pregrado solemos pensar en la investigación como un territorio lejano, reservado para unos cuantos. Muchos la imaginamos rodeada de términos técnicos, tal vez fuera de la comprensión de un estudiante de 5° semestre de medicina, como en nuestro caso, batas blancas y aparatos sofisticados que parecen inaccesibles. Sin embargo, este verano nos reveló que investigar no empieza con un artículo ni con un microscopio, sino con acciones cotidianas, con preguntas sinceras y con el deseo profundo de buscar la verdad...
