Abstract
Tradicionalmente, en México, la medicina ha privilegiado a la práctica clínica, dando uu enfoque casi completo al diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Esto representa un modelo esencial para la competencia clínica del médico, sin embargo, se relegan las actividades pertenecientes ala academia y quedan vistas como un componente opcional, siendo comúnmente eclipsadas por la carga clínica. Este ensayo explorará la importancia de integrar la investigación en la formación médica, destacando como no solo potencia el desarrollo del médico como profesional, sino que también enriquece su crecimiento cultural y personal, abriendo nuevas perspectivas en un campo en constante evolución.
