Abstract
Una parte fundamental de nuestra formación en las áreas clínicas, es descubrir de primera mano qué clase de médicos queremos (o no) ser. Mi primera experiencia con esa idea fue en tercer semestre, cuando tuve la oportunidad de rotar en urgencias y me enfrenté al grupo de pacientes más amado y a la vez temido por muchos: el paciente pediátrico.
