Abstract
Desde que nacimos estamos programados para sentir y es inevitable hacerlo, conforme vamos creciendo desarrollamos la manera en la que manejamos nuestras emociones, pero no podemos negar que hemos llegado a sentir felicidad, tristeza, amor, frustración, culpa, sorpresa, miedo, esperanza, enojo, admiración, nostalgia, satisfacción, vulnerabilidad, tranquilidad, terror, disgusto, ansias, valentía, etc. Todos los días estamos impregnados de emociones, pero ¿afectan, favorecen o no influyen en nuestro día a día como individuos sanos?
