Abstract
El término “lanzarse al vacío” en cuanto una oportunidad se presenta siempre ha tenido una connotación negativa como una acción problemática que no viene de un origen razonado o sopesado por la persona que la realiza, por ello muchas personas se enfrentan con terror al dilema de aceptar el reto de vivir esta experiencia. Sin embargo, en este pequeño escrito, quiero demostrarles que no en todas las ocasiones dicha frase tiene que significar no pensarlo.
