Abstract
El cáncer de mama (CM) es un problema de salud pública mundial y constituye la neoplasia maligna más frecuente en mujeres, siendo una de las principales causas de mortalidad en países en desarrollo como México. Su progresión depende de alteraciones metabólicas, funcionales y de la presencia de comorbilidades, lo que complica el pronóstico. Por ello, el abordaje nutricional es fundamental para la prevención y manejo de la desnutrición, condición asociada con peores probabilidades de supervivencia. No obstante, este suele limitarse al monitoreo del peso corporal, el Índice de Masa Corporal (IMC) y la prescripción de dietas generales, dejando de lado parámetros decisivos.
