Abstract
Todos hemos escuchado de gente que se va de intercambio, vemos sus fotos y escuchamos sus experiencias, pero ¿qué pasa cuando nos atrevemos a vivir esta experiencia por primera vez? Este verano fue mi turno y lo considero una de las experiencias más enriquecedoras que se pueden tener en la carrera, más allá de lo académico. Implica dejar el país por un mes (o poco más), enfrentarse a un destino desconocido (a veces hasta un idioma distinto), organizar actividades y estar listo o no para muchas sorpresas. Y claro, lo desconocido da miedo, pero no hay nada mejor que construir esos momentos que en un año, cinco, diez o más se convertirán en nuestros recuerdos de estudiante.
