Abstract
Las enfermedades infecciosas han acompañado a la humanidad desde hace siglos; sin embargo, en las últimas décadas su comportamiento ha cambiado debido a diversos factores como la globalización, la movilidad poblacional y la interacción cada vez más cercana entre el ser humano y la fauna silvestre. Desde el 2014, el virus del Ébola representa una de las enfermedades emergentes con mayor potencial para ocasionar brotes de gran impacto sanitario. A pesar de que suele percibirse como un tópico limitado al continente africano, la gran realidad es que ningún país se encuentra completamente exento del riesgo que representa esta enfermedad.
