Abstract
Los conocimientos que se transmiten de generación en generación son de gran diversidad: alimentación, medicina tradicional, costumbres, tradiciones, etc. Se originan a partir del conocimiento empírico de un grupo inicial y se han ido transmitiendo de generación en generación. Las prácticas dentro de la agricultura no son la excepción, pues los trabajadores, con tal de mantener sus cultivos y controlar plagas, han tenido que aprender por cuenta propia diferentes métodos de erradicación haciendo uso de plaguicidas a diferentes concentraciones e incluso combinando varios con el fin de lograr el control de plagas persistentes (1).
