Abstract
Ser Director Local de Relaciones Estudiantiles (DLRE) en un Comité Local de la Asociación Mexicana de Médicos en Formación (AMMEF) es mucho más que un puesto; es ser la chispa que tiene la capacidad de encender a los demás, una luz que guía a cada miembro desde el primer día y el motor que les inspira a sentirse parte de algo más grande. A decir verdad, a veces es un trabajo invisible: la
gente no siempre ve todo lo que hacemos y, sí, muchas veces se nos menosprecia, se nos dice que “no somos necesarios” o que
solo estamos ahí para organizar actividades. Es parte de una triste realidad que enfrentamos algunos DLREs, pero la cruda realidad es que, sin nuestra presencia, los comités perderían fuerza, participación y dirección.
