Abstract
Durante años escuché que la medicina era un camino justo, donde el esfuerzo era la única moneda que contaba. Se me vendió la idea de que la medicina es una meritocracia pura: esfuerzo igual a éxito. Pero la realidad que se vive y observa muestra que ese discurso es solo una parte de la historia. ¿Es cierto que todos parten de la misma línea de salida, o existen recursos invisibles que marcan la diferencia desde el inicio?...
