Abstract
La disciplina médica puede ser desafiante y exigente, por lo que es común que los estudiantes y profesionales de la salud se sientan abrumados y pierdan de vista el interés y la meta inicial, repercutiendo en el rendimiento académico y la satisfacción personal de ellos mismos(1,2). Es por ello que, al considerar lo anterior, resulta necesario reflexionar sobre cómo mantener viva la pasión por la medicina(3,4) y encontrar estrategias para superar los retos y desafíos que se presentan, con el objetivo de sostener firme lo que dio origen a nuestra vocación y darle un sentido renovado al esfuerzo diario.
